A vueltas con las aplicaciones online
Ayer leí al menos un par de entradas, en Sigt y en FayerWayer, comentando los problemas (y ventajas también) de las aplicaciones online que crecen ultimamente como setas.
El tema es que hace unos días el servidor de Hasefroch Microsoft que valida las copias de Windows se cayó y provocó problemas a los usuarios legítimos, que vieron como desactivaban sus copias legales.
Se ha publicado un artículo en PC Magazine hablando sobre el problema de confiar en los servidores de terceros en estos asuntos y se extiende a las aplicaciones online en general.
En mi opinión las aplicaciones online tienen muchas ventajas sobre las locales solo en algunos casos, en otros me parecen cómodas pero peligrosas por la incógnita sobre privacidad, la dependencia que pueden generar y la inseguridad que me genera pensar que cierren el servicio, y en otras me parecen totalmente inútiles.
Yo utilizo estos servicios pero de forma racional (creo), dependiendo de la importancia de la tarea e intentando no depender en exceso de ellos.
Por ejemplo un lector de feeds es una tarea poco importante, no me importa si cierran Google Reader, Bloglines o Netvives, usaré cualquier otro si ocurre y mientras disfruto de las ventajas.
En el caso del e-mail que ya me resulta más serio, mantengo el correo principal en mi propio servidor y varios correos en servicios públicos. Y en caso de necesitar una aplicación online de este tipo siempre prefiero optar por una en mi propio servidor, donde yo controle lo que ocurre y yo pueda encargarme de copiar lo importante.
Para aplicaciones ofimáticas y similares simplemente me parecen una chorrada, no encuentro las ventajas de mantener mis documentos fuera de mi equipo, existen muchas soluciones para compartir los documentos si los necesito en otro lugar, y un pscp soluciona cualquier problema en caso extremo.



