Niño, no metas ahi la cabeza
Todos de niños hemos tenido nuestros momentos cabezonones, no me refiero a testarudos, sino a momentos de enganche con nuestra preciada cabeza en elagún elemento.
Yo tenía especial predilección por meter la cabeza entre los barrotes de las verjas, y una vez girado el cuello, se complicaba mucho la cosa para volver a sacarala. Eso por no mencionar la tentación de intentar atravesar un cristal lanzandome contra él que en una ocasión no pude retener… Bonita cicatriz en la barbilla…
¿Vosotros que momentos cabezones habeis tenido?


